
Cuando el cielo y el infierno se juntan tu labios muerden mi alma, Y en luna llena tus espinas se clavan en mi piel, cuando el silencio y la humedad de nuestros cuerpos se funden la noche grita tu nombre, en la negra oscuridad mis manos tu cuerpo miran.
Tu aliento como eco en mis oídos, tus dedos juguetones, y en esta noche para mí no existe mejor abrigo que tus brazos que rodean mi cintura, un huracán de sensaciones me dominan y en el punto final el rio de tus paciones se desborda, el reloj sigue avanzado y en la mañana entrelazados despertamos.
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